En primer lugar una pregunta obvia: ¿Que es ACE y con qué objetivo se creó?
ACE es una asociación de carácter transversal que agrupa los especialistas en la consultoría de estructuras. Vale la pena remarcar su transversalidad pues pueden formar parte todos los técnicos facultados por esta especialidad, desde Arquitectos, Arquitectos Técnicos, Ingenieros de Caminos, Industriales, Ingenieros Técnicos, hasta Técnicos de Obra Civil, Ingeniería de Montes, etc. Los objetivos de sus inicios eran muy claros. Nos situamos veinte años atrás, donde el cálculo y la consultoría estructural eran ofrecidos al sector por las mismas empresas que fabricaban bigotes, placas prefabricadas, casetones, montaban estructuras metálicas etc. Es decir, sin ningún tipo de desprecio a quien lo hacía, pero la solución estructural no dependía de un análisis independiente de la tipología estructural que pedía el proyecto, sino del que parecía que podía ser más económico o de mayor facilidad de ejecución en aquel momento. Esto que hoy parece una obviedad, era lo qué había en el mercado y contra el que la recientemente nacida Asociación, que entonces se llamaba Calculistes, tenía que luchar. Los años pensamos, han demostrado que valió la pena hacer el esfuerzo.
¿Podría explicarnos brevemente en que ha consistido el 1er Congreso de Estructuras?
Para nosotros ha sido como la mayoría de edad del ACE y la necesidad de darse a conocer más globalmente, puesto que dentro de nuestro ámbito ya éramos bastante significativos. El gran número de profesionales que últimamente se han incorporado a la consultoría de estructuras, la necesidad de reconocimiento y normalización así como el poder debatir las cuestiones técnicas de más actualidad, han sido los temas que hemos querido traer al Congreso.
Un primer bloque que aglutinaba toda la vertiente técnica , desde las estructuras de grandes dimensiones, metálicas, hormigones de altas prestaciones, estructuras postensadas, etc; y un segundo bloque donde se debatían los aspectos más profesionales de la actividad tales cómo el asociacionismo, honorarios profesionales, autoría profesional, situación de la consultoría a la Unión Europea y la transversalidad de la profesión.
¿Os esperabais una asistencia tan masiva?
[...] Se empezó con un gran optimismo. Se hicieron esfuerzos muy grandes para dar forma y contenido al Congreso pero teníamos mucho respeto a la posibilidad de que no tuviera el eco que queríamos.
La respuesta de los ponentes fue muy positiva. Todos quisieron implicarse. Y pensamos que son nombres de un prestigio por encima de cualquier duda. Sin que sirva para priorizar nadie, colaboraron personas como en Pepe Calavera, Enrique González Valle, Eduardo Gimeno Fungairiño, Javier Rui-Wamba, Enric Mirambell, Florentino Regalado, Carles Buxadé, Fructuós Mañá, Julio Martínez Calzón, Frederic Marimón, Antoni Marino, Antonio Aguado, Agustí Obiol, Lluís Moya, Juan Carlos Arroyo, y ya más próximos a nosotros en Robert Brufau, Jordi Pedrerol, Antoni Blázquez, David García Carrera, David Rodríguez, Xavier Matáis entre otros.
Poder reunir este número de profesionales de prestigio era el primer paso y muy importante para echarlo adelante. Pero el tiempo demostró que hacía falta un esfuerzo complementario de difusión sobre los colectivos a quienes más pudiera interesar. De la angustia de no llegar a los objetivos, se pasó a una fase no digamos de saturación, pero si de cumplimiento de expectativas.
¿Cuál es vuestro punto de vista sobre el futuro del sector de la construcción. Se mantendrán los ritmos actuales de construcción?
El futuro creemos que es optimista. No haremos aquí de analistas económicos de la situación del sector, pero realmente el afán constructor de los últimos años ha puesto a nuestro país a la altura de los líderes europeos. Es probable que no continúe este ritmo frenético, pero el desarrollo será sostenido, y tanto desde el sector privado como desde la Administración se irá dando respuesta a las necesidades que se generen.