Para comenzar esta entrevista, nos gustaría conocer cómo nació su vocación e inquietud por la arquitectura.
Mi vocación nació casi sin enterarme debido a la tradición familiar. Además, el primer estudio de mi padre estaba contiguo a nuestra vivienda, por lo que yo prácticamente viví la profesión desde muy pequeño, cuando además, acompañaba a mi padre a las obras con mucha frecuencia.
¿De dónde le viene la pasión por viajar?
Creo que también la heredé de mi padre. Fue en una época de su vida. Fue un gran viajero. Mi padre recorrió el mundo entero durante 10 años, en viajes muy exóticos y lejanos en una época, además, donde no era común hacerlo y los españoles viajaban poco. Nos enviaba postales desde los sitios más extraños y aquello siempre me produjo una gran excitación infantil. Cuando tuve la edad para ello, empecé a viajar mucho aunque ahora, debido a la cantidad de viajes de trabajo, estoy perdiendo la afición.
¿Cómo entiende la profesión de arquitecto?
La profesión de Arquitecto es cada vez más compleja y amplia. Un arquitecto ya no solo tiene que ser buen diseñador y constructor, sino buen psicólogo, empresario y muy polivalente. Es una profesión que está cambiando enormemente.
¿Qué hay de humanista en la arquitectura?
Sin duda es la carrera más humanista ya que está muy relacionada con las necesidades básicas del hombre y con los aspectos más artísticos y estéticos del mismo. Es una profesión muy amplia y aglutinadora.
¿De dónde suele nutrirse a la hora de inspirar/innovar?
La inspiración es algo muy complejo de definir, pero normalmente viene del propio trabajo diario y la experiencia. Cuanto más ha proyectado un arquitecto más recursos tiene, ya que su experiencia es mayor. Yo no creo en la inspiración divina sino en el trabajo reflexivo y en equipo.
¿Cuál ha de ser el objetivo/fin último de una construcción y/o edificio?
El fin del trabajo de un Arquitecto ha de ser satisfacer al cliente y a la sociedad. Al cliente porque es quien pone su confianza en nosotros y a la sociedad porque nada puede hacerse de espaldas a ella. Un Arquitecto es un agente social de suma importancia y no debe defraudar a la sociedad.
¿Cuáles son las claves para convertirse en un referente a nivel mundial?
El conseguir prestigio a nivel mundial es muy difícil ya que se necesitan obras importantes de gran repercusión. Hay magníficas obras de Arquitectura que no han tenido la suficiente trascendencia por estar en lugares poco conocidos o que no han tenido repercusión mediática. Pero estas obras no suelen llegar por casualidad sino que suelen ser el fruto de mucho esfuerzo y años de trabajo.
En su Estudio de Arquitectura conviven perfiles muy diversos como ingenieros, informáticos, arquitectos.... ¿A qué responde esta diversidad?
En nuestro Estudio fundamentalmente somos arquitectos, aparejadores, proyectistas y personal de apoyo. Ingenieros hemos tenido pocos porque preferimos que sean externos como otros profesionales que usted menciona. Esto nos permite rodearnos de los profesionales más adecuados para cada momento. De todas formas la multidisciplinariedad es algo fundamental para enriquecer el proceso arquitectónico.
¿Considera fundamental internacionalizarse?
Absolutamente fundamental. Hoy el mundo es pieza global y las distancias geográficas y culturales se han acortado de forma increíble para una visión de hace sólo 15 o 20 años. La telefonía móvil, internet, el bajo coste del transporte aéreo, las mejores comunicaciones, el idioma inglés como vínculo generalizado, etc... Hoy es más fácil viajar desde Madrid a Londres que a Vigo o Algeciras por ejemplo. No es fácil internacionalizarse porque se necesitan grandes esfuerzos e inversiones pero ya es una cuestión de pura supervivencia.
¿Qué tipología constructiva (aeropuertos, rascacielos, etc…) le atrae más proyectar y por qué?