¿Cuándo y cómo te incorporas a Alsina?
Tras más de siete años trabajando en el área de Marketing en una multinacional del sector de la moda joven, hacia el año 2000, Alsina me propone incorporarme a la empresa para iniciar el proyecto de Internacionalización. Sin duda se trataba de una oportunidad que no podía dejar escapar; me ilusionaba y me permitía ir entrando en el mundo de los encofrados.
A nivel personal, ¿Qué balance haces de estos casi ocho años en Encofrados Alsina?
Realmente ha sobrepasado todas las expectativas que tenía. Se trata de un reto apasionante en el que tengo la gran suerte de formar parte de un equipo muy profesional y sobre todo con un grado de exigencia, implicación y compromiso elevadísimo. Cada día siento que aprendo cosas nuevas, encaramos nuevos proyectos, compartimos multitud de ideas y lo más importante, disfruto cada día.
Alsina es una empresa 100% Familiar. ¿Cómo se regula esta relación Familia - Empresa?
En el año 1994 hicimos un primer Borrador de Normativa y en el 2005 todos los miembros de la familia firmamos un Protocolo Familiar de más de cien páginas en el que se exponen los principios que han de regir la relación entre la familia y la empresa. Se recoge un principio fundamental que es el que la familia está al servicio de la empresa; siempre con visión de permanencia a largo plazo, buscando un crecimiento sostenido y sólido desde el punto de vista financiero. Destacar también que se manifiesta claramente la necesidad de que se incorporen o promocionen los mejores profesionales, sean o no familiares, para compartir las responsabilidades directivas. Detrás está nuestra voluntad de profesionalizar al máximo la empresa. Una muestra de esto es que el Comité de dirección, recientemente creado, lo forman en más de un 80% profesionales muy jóvenes que han promocionado, demostrando así que somos una empresa con mucho potencial y que afronta con tiempo el futuro relevo generacional.
Suponemos que no es fácil " ser hijo de.." ¿Cómo llevas la carga extra que puede suponer este hecho?
Pues la verdad es que no es nada fácil de gestionar. Las comparaciones son inevitables y más aún cuando tu padre tiene un peso tan específico en la organización y en el sector. Para mí es un orgullo poder trabajar junto a él, aprender de su experiencia y vivencias, ver cómo sufre y persigue un nuevo pedido, cómo transmite el espíritu y la cultura de empresa, me alucina su capacidad de trabajo y habilidad comercial, su intuición y sexto sentido al emprender nuevos proyectos. Se apasiona por todo y eso es algo que me fascina. Lo cierto es que tenemos aspectos en los que somos diferentes aunque la esencia y la visión en muchos temas es compartida, quizás sí, cada uno con su estilo propio.
Año 2008, situación complicada en el sector. ¿Cómo afronta Alsina esta nueva realidad?
Creo que todos éramos conscientes de que vivíamos una situación un tanto atípica y que algún día tenía que bajar. Creo que hemos hecho los deberes estos años y nos hemos preparado a conciencia para encarar nuevos retos como la Obra civil y la Internacionalización. Otro gran reto es mantener nuestra ya alta cuota de mercado comprometiéndonos más aún, si cabe, con nuestros clientes, aportándoles soluciones, dándoles respuestas para facilitarles al máximo su trabajo, manteniendo nuestra capacidad de ser flexibles y de otorgar un servicio de gran calidad. En estas épocas duras es donde también se descubren las empresas realmente sólidas, bien gestionadas y que trabajan pensando en el medio y largo plazo. Estoy convencido de que la alta implicación y auto-responsabilidad de nuestro equipo humano nos ayudarán a superar este periodo duro que se avecina de dos o tres años.
¿En qué es diferente Alsina a cualquier otra empresa del sector?
Yo destacaría dos aspectos que considero clave y que quizás explican el que seamos diferentes: por un lado el carácter familiar que sin duda hace que funcionemos con unos principios y valores muy marcados ; respeto profundo por las personas, la verdad como único camino, tener la visión de no ser los más grandes, sino los mejores en lo que hacemos. Por otro lado, destacar nuestra gran inversión en I+D; innovar y destinar muchos recursos en la mejora de procesos y servicios. También nuestra firme decisión de buscar resultados a medio plazo, formar y ayudar a que todo nuestro equipo pueda tener desarrollo profesional en la empresa.
A nivel Internacional, ¿Cómo van las cosas?
Pues se trata de un proyecto ilusionante. Estamos dando pasos firmes, con prudencia y tratando de minimizar el riesgo. Como es lógico, cada país tiene unas particularidades tanto dentro del sector de la construcción como en la propia cultura del país. La adaptación a esta realidad y la capacidad de formar equipos locales que se impliquen en el proyecto serán las claves del éxito. Otro tema importante es que debemos ir consiguiendo imagen de marca. Hasta ahora estamos muy satisfechos de las Delegaciones que tenemos en marcha ya que presentan resultados interesantes y lo que nos enorgullece más, aportamos valor añadido y tecnología que está siendo muy bien valorada por los profesionales del sector.