English | Français | Italiano | Polska | Português | Român | Русский

Inicio > Noticias > Entrevista con Robert Brufau, socio de BOMA


Contactar con Departamento de Prensa y Comunicación

Entrevista con Robert Brufau, socio de BOMA

Enero de 2009
Fundador, junto a Agustí Obiol y Lluís Moya, de BOMA; estudio dedicado al cálculo de estructuras que cuenta con más de 35 años de experiencia y ha colaborado en la redacción de más de 7.000 proyectos.

Parece que en Cataluña hay una larga tradición en el diseño de estructuras. ¿Nos podría transmitir sus impresiones al respecto?

La tradición en el diseño estructural no es una característica que distinga de una manera especial a Cataluña. Se han proyectado buenas estructuras, tanto aquí como en el resto de España y, por supuesto, en el resto de países próximos. Lo que distingue a Cataluña de una manera muy especial respecto a otros lugares es el hecho más singular que este diseño estructural esté controlado, en gran medida, por parte de los Arquitectos.

Atendiendo a los últimos 20 años, ¿han evolucionado las técnicas de cálculo? Y, en el mismo periodo, en lo referente a las estructuras de hormigón, ¿Existen cambios significativos?

Las técnicas de cálculo están evolucionando con mucha rapidez. No tanto los conceptos, pero sí los métodos y la estrategia informática. Además, esto se acentúa con las frecuentes variaciones recientes de las Normati- vas de obligado cumplimiento. La exigencia frecuente de pasar controles de calidad con las OCT y la aparición más reciente del Código Técnico, han significado un cambio muy radical en ciertos planteamientos. El rigor de los planteamientos ha aumentado sensiblemente y esto ha comportado la desaparición de muchos "calculistas" con baja preparación y de escasa cualificación profesional. Y esto no está nada mal.

En el caso concreto de las estructuras de hormigón armado, los cambios de Normativa han sido incluso más frecuentes. No hace más de 7 años que entró en vigor la Normativa EHE y ya se está preparando una nueva. Esto genera un evidente malestar entre los profesionales del sector y no es bueno.

Ante la previsible frenada de la construcción en España, ¿cómo veis el futuro del sector para los próximos años? ¿Creéis que la obra pública será capaz de compensar esta bajada de la edificación?

Este parón es ya una realidad, pero tiene un aspecto bastante coyuntural. Son ciclos que se sufren periódicamente y que es difícil predecir cuál será su duración. Me parece que, en el momento en que la situación bancaria se normalice, se verán las cosas de otra manera. Los que tenemos una cierta edad ya hemos vivido situaciones parecidas y finalmente siempre hay una salida. En cualquier caso, la obra pública tendría que hacer lo necesario para equilibrar al máximo la situación ya que no se puede aceptar un colapso general del sector. Esto tendría unas graves consecuencias a todos los niveles y, no debemos dudar, las diferentes Administraciones no se lo pueden permitir.

Actualmente BOMA es una empresa consolidada en España, con un currículum de proyectos muy amplio y habéis abierto un proyecto de expansión internacional. ¿Cómo afrontáis este nuevo reto? ¿Qué países habéis elegido y bajo qué parámetros os habéis guiado para ello?

Hasta hace un par de años, no nos interesaba trabajar fuera de aquí y realmente no hacía falta ya que la cantidad y la calidad de los trabajos nacionales era suficiente como para no sentir la necesidad. Sin embargo, los tiempos han cambiado y es la hora de intentarlo. De momento estamos participando en diferentes temas en Rusia, Kazajistán, Turkmenistán, Polonia, China, Argelia, Dubai y Arabia Saudí, pero estamos abiertos a cualquier opción geográfica. No hay, pues, unos parámetros previos para elegir una opción u otra.

En los últimos años ha habido diversos arquitectos que han triunfado internacionalmente. A nivel de cálculo de estructuras, ¿somos también uno de los países punteros?

Aún no podemos decir que a nivel de cálculo estructural, los españoles tengamos una presencia internacional destacable. Los estructuristas de aquí han tenido mucho trabajo y no han sentido la necesidad de proyectarse internacionalmente. Aún así, siempre ha habido figuras españolas de mucho renombre en el campo de las estructuras como Torroja, Guastavino o Candela y, más recientemente, Santiago Calatrava. Pero han sido figuras individuales. Creo que no podemos decir que somos uno de los países punteros en consultoría o diseño estructural. Pero debemos ser optimistas y pensar que en un futuro bastante próximo esto llegará.

De los numerosos proyectos en que habéis participado, ¿nos podría decir un par de los que guarde un recuerdo especial?

Si tengo que elegir dos, probablemente me quedaría con la rehabilitación de las Golfas y los terrados de la Pedrera de Antonio Gaudí y con la rehabilitación integral de Can Casarramona (de Puig y Cadafalch) para reconvertirla en Caixa Forum, colaborando en el primero con Paco Asarta y en el segundo con Arata Isozaki, Roberto Luna y el propio Paco Asarta. De las obras modernas me ha gustado mucho participar en el proyecto y construcción de la Torre Agbar (Jean Nouvel), del Hotel Habitat Sky (Dominique Perrault) y del Edificio Forum de las Culturas (Herzog y De Meuron), todas en el último tramo de la Diagonal de Barcelona

Y en lo que respecta a la ACE, ¿no es curioso que reúna tantos profesionales de las diferentes disciplinas (ingenieros, arquitectos, aparejadores, etc..) que en otros ámbitos rivalizaban?

El fenómeno de la ACE es, ciertamente, curioso. Recuerdo la primera reunión que tuvimos, ya hace unos 25 años, un grupo de seis profesionales del cálculo de estructuras de Barcelona, probablemente los más conocidos del momento y que éramos miembros de cada uno de los cuatro Colegios profesionales (Ingenieros Industriales, Ingenie-ros de Caminos, Arquitectos y Aparejadores). Era mucho más lo que nos unía que lo que nos separaba y el entendimiento fue muy fácil. Nos asociábamos porque todos estábamos haciendo el mismo trabajo y eso era lo importante. No se excluiría a ninguno que fuera un buen profesional de la consultoría estructural, independientemente de su procedencia universitaria. A medida que nos íbamos haciendo fuertes y que comenzábamos a dialogar con los Colegios Profesionales, íbamos encontrando muchas reticencias por parte de éstos, que desde su gremialismo no acababan de comprender cómo podíamos asociarnos gente tan diversa. Poco a poco las reticencias fueron desapareciendo y hoy la relación es bastante más fluida y se han abierto numerosos canales de comunicación y diálogo.

Para terminar con esta entrevista, ¿sabría decirnos cómo es que entre los calculistas, a priori gente de carácter muy técnico, hay tantos casos en que destaca una parte claramente humanista?

Lo que voy a decir le va a sorprender. Creo que de todas las etapas del proceso de diseño de una estructura, la que menos me interesa es, precisamente, el cálculo propiamente dicho. Este dato es cada vez menos intuitivo y especulativo, ya que la técnica informática lo puede solucionar de una manera muy pragmática si se tienen los conocimientos necesarios.

Cuando los consultores de estructuras debemos invertir las máximas energías es, según mi parecer, en el momento de analizar todos los factores y los conceptos que se tendrán que tener en cuenta al hacer el proyecto, pensando también en cómo será la construcción.

Lo más importante es poner en relación el diseño estructural con las necesidades expresivas de la arquitectura. Es preciso entender las estructuras como una herramienta que debe ayudar a la arquitectura, no como una mera necesidad exclusiva para que el edificio se aguante.

Quien lo entienda de este último modo será un mero técnico. Quien lo entienda de la otra manera aportará a la intervención un contenido humanista mucho más claro.
Compromiso Alsina
© Encofrados Alsina 2009.Contacte con el webmaster
Créditos